29.4.14

Cuando se habla de innovación es muy común ver ejemplos de otras empresas que han logrado tener un alto y revolucionario impacto en el mercado. Es por eso que ejemplos como los de Google o Apple, comienzan a sonar en boca de todos como los cánones más sagrados de la inventiva y creatividad, sin embargo es también cierto que después de escuchar estas maravillosas historias en la cabeza de muchas personas queda cierta sensación de vacío o desconcierto, ¿cómo puedo ser como ellos?, ¿Es aplicable su modelo de innovación en mi empresa?, ¿Si hago lo que ellos hacen lograré el mismo nivel de éxito?. La respuesta a esa pregunta es, que no hay que perderse en el detalle de qué hicieron; sino en el por qué lo hicieron.

 

 

 

2014-04-29 10.11.50

Cuando se habla de Google, por ejemplo, las historias se centran en el gran y algunas veces loco, diseño de sus oficinas, de cómo los empleados tienen tiempo libre pago para el diseño de sus proyectos y como las preguntas de sus entrevistadores parecen más una broma que un cuestionamiento verdadero; sin embargo hay que ver es el trasfondo de estas prácticas y entender que estos ejemplos son un resultado de un proceso organizacional y auto-conocimiento y propuesta de valor, no son la razón de su éxito, son el resultado tangible de una empresa que debe ser dinámica, que debe moverse rápido y ser algo loca. No es que poner un tobogán en nuestra empresa nos vaya a volver como Google; es que ponerlo o no, debe estar plenamente justificado por objetivos estratégicos claros y definidos.

Por lo anterior un buen punto de comienzo es responder estas tres preguntas básicas sobre gestión de la innovación:

· ¿Quién soy yo (no quién me gustaría ser) y qué puedo hacer bien y mejor que alguien más?. La respuesta a esta pregunta no debe ser genérica, algo como “mi calidad es muy buena”, es un buen indicador, pero desagraciadamente ya no representa una mayor ventaja; sino una condición mínima de competencia

· ¿Qué debo aprender?. El proceso de aprendizaje no es un ejercicio de imitación; sino de generación de conocimiento y valor propio, es por eso importante, tener claro qué competencias debo desarrollar y adaptar a lo que soy y lo que quiero lograr ser.

· ¿Qué debo olvidar?. La respuesta a esta última pregunta es importantísima, muchas veces el mayor obstáculo a la innovación soy yo mismo y por consiguiente, víctimas de un éxito pasado que posiblemente ya no volverá, no nos arriesgamos a hacer nuevas propuestas o entender nuevos mercados.

El camino que apunta hacia querer ser grandes, comienza por no querer ser como los grandes.

 

Andrés Felipe Sánchez Cano

Mg – Creatividad e Innovación en las Organizaciones

asanchez@quijotecreativo.com

@innovandres

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